17 octubre, 2015

Llamadme iluso

Y no, no es porque me deje engañar con facilidad ni porque tienda a hacerme ilusiones con facilidad. Me podéis llamar iluso porque durante mi educación me han inculcado algo que no es cierto. 

No es cierto que si te esfuerzas más, tienes mejores resultados. Si te esfuerzas más, simplemente te cuesta más. Y puede que en el camino aprendas algo, te hagas daño, ganes en capacidad de perseverar, en experiencia, valores... pero al final puede que pase lo que no quieres que pase. Y es que no siempre que te esfuerces mucho, llegues a tener mejores resultados (o al menos no los resultados deseados). 

No es verdad que por haber llegado a la meta te merezcas un premio. Hay carreras que tienen premio, pero la mayoría de las competiciones de la vida no tienen premio. Y tú lo que esperas que haya un premio, claro. Pero no hay premio. En todas las carreras que he competido, en la línea de meta solo había una línea de salida más. 

Si has trabajado mucho, te ha costado mucho trabajo y has sufrido mucho, mereces un premio, una ayuda, una palmadita en la espalda. Pues otra vez no. Que te haya costado tanto y hayas sufrido tanto no te hace merecedor de nada. Y la vida se encargará de darte esa lección una y mil veces. Da igual que te enfades con ella. No llevas razón. 

Todo lo que has hecho y ha salido bien, merece el apoyo de los demás. Si algo funciona, hay que volver a hacerlo para mejorar. Si has dedicado mucho tiempo a algo, no lo pueden dejar caer. PUES NO, NO Y NO una vez más. 

Todo lo que has hecho y ha salido bien, ha salido bien y tú te sientes orgulloso. FIN. 
Si algo funciona, la mayoría de veces la gente pensará que no merecías que eso funcionase y puede que hagan lo posible para que funcione solo esa vez. FIN. 
Si has dedicado mucho tiempo a algo, has perdido ese tiempo en ese algo. FIN, no hay mas. 


Podemos y debemos sentirnos orgullosos de nuestros logros. Pero no esperes premios, no hay metas, no hay palmaditas en la espalda, no hay orgullos ni merecimiento ni nada que se le parezca. Pocas veces y a poca gente se le reconocerá su trabajo y su labor. Y nos podemos enfadar con la vida, las personas, las situaciones y hasta con nosotros mismos si queremos. 
Si queremos seguir siendo ilusos.