18 diciembre, 2011

Scienfilm I y continuación de las curiosidades sobre los orgasmos

Es curioso como a veces escribir sobre un tema te lleva a otro y a conocer cosas y gente de las que nunca habías oído hablar.
En la entrada anterior, hablé sobre las 10 curiosidades que “quizás” no sabías sobre los orgasmos y eso me ha llevado a conocer un personaje del que no había tenido noticias hasta ahora y de una película digna de inaugurar una serie de post que tratará la recomendación y análisis de películas de tipo científico.

Mucho me temo que la mayor parte de las veces las críticas irán encaminadas a criticar mordientemente el cine científico, pero en esta ocasión es para hablar y muy bien de la película titulada “Kinsey”.


Bueno, comencemos por lo obvio, ¿Quien fue Kinsey?


Alfred Charles Kinsey nació en Hoboken, Nueva Jersey (el año que viene hará 118 años) y murió a los 62 años. Fue uno de los pioneros de la investigación sobre la sexualidad humana. Entomólogo de formación, dedicó gran parte de su tiempo como profesor de la Universidad de Indiana al estudio de la avispa de la agalla, sin embargo, su contribución más relevante fue por su estudio sobre el comportamiento sexual de hombres y mujeres.

Estudió en la Universidad de Bowdoin (Brunswick, Maine) y se graduó como magna cum laude en Biología. Se doctoró en Biología en la Universidad de Harvard y ejerció como profesor auxiliar de zoología en Indicana. Decir que ganó reputación como taxónomo sería faltar a la verdad, porque sus estudios con avispas no llegaron a dar grandes resultados, sin embargo si hay algo que observó en las avispas y que luego aplicó a los humanos.

“Si cada ser vivo es distinto a todos los demás seres vivos, la diversidad pasa a ser un hecho de lo más irreductible. Solo las variaciones son reales, y para verlas, solo hay que observar”

En 1937, el American Men os Science lo nombró como uno de sus precursores. Un año mas tarde, asumió el control de la coordinación del nuevo curso matrimonial en la Universidad de Indiana, para luego comenzar a recolectar historias para el archivo del comportamiento sexual.

Su obra principal podría decirse que está partida en tres, dos libros sobre el comportamiento sexual en el hombre y otro sobre la mujer y su afamado artículo, el informe Kinsey.

El informe Kinsey fue el resultado de un estudio científico derivado de los resultados de sus dos libros. Fue escrito por Alfred C. Kinsey, tu principal pupilo Wardell Pomeroy y otros colaboradores. Se realizó entrevistando a más de 20.000 hombres y mujeres, con un sistema de completa confidencialidad, que respondían a un cuestionario anónimo consiguiendo crear una base de datos que describían el comportamiento sexual en el humano.
Se puede el lector imaginar el revuelo que montó el artículo en 1948 donde se describía lo que Kinsey describía como una escala de homosexualidad.


Según Kinsey, la sexualidad se podía dividir en grados en función de la tendencia sexual desde la homosexualidad hasta la heterosexualidad, pasando por una gradación de bisexualidad que iba entre 1 y 5. En el informe se describe por ejemplo que el 60% de los hombre y el 33% de las mujeres participaron al menos de una práctica homosexual desde los 16 años de edad y que al menos un tercio de los hombre habían alcanzado el orgasmo en prácticas homosexuales.

Ayudó a desterrar mitos y evidenció que conductas que hasta entonces la mayoría consideraba marginales, o incluso inmorales, eran practicadas por un porcentaje considerablemente alto de la población, como fue el caso de la masturbación tanto femenina como masculina, la homosexualidad y bisexualidad o la temprana edad de iniciación sexual. Ayudó también a sacar a la luz numerosos casos de abusos a menores, maltratos, y una larga lista de disconformidades sexuales que presentaban los entrevistados.

Algunas de las cosas más curiosas fue una mujer de 65 años que conseguía llegar al éxtasis a los tan solo 4 segundos desde la penetración. Lo curioso es que refería no haber tenido un orgasmo hasta los 40 años. También es curioso el caso de la mujer que llegaba al orgasmo solo con que alguien le tocara una ceja.

Kinsey dejó como legado el Kinsey Institute for Sex Research financiado al principio por la fundación Rockefeller y más tarde como centro de investigación independiente.

Al buscar un poco más de información sobre Kinsey, he descubierto una película estrenada en 2004 que se titula con el nombre homónimo.

Se trata de una película dirigida por Bill Condon (tiene guasa el apellido para la película que es la verdad) y protagonizada por Liam Neeson y Laura Linney, contando con algunos actores como Chris O´Donnell, Peter Sarsgaad, Timothy Hutton, John Lithgow, Oliver Platt, Tim Curry, Dylan Baker, Julianne Nicholson y William Sadler entre otros.
Ha sido nominada al Óscar por mejor actriz de reparto a Laura Linney y 3 veces nominada al Globo de Oro.

Desde luego se trata de una película, hasta donde yo se, bastante rigurosa, sin muchas florituras mediáticas y con una carga sentimental y cultura increíblemente alta.

Lian Neeson consigue meterse en la piel de un Kinsey afectado por su niñez, correcto en su trabajo y metódico en todo lo científico. Además es personaje está muy bien caracterizado.




 La trama capta la atención del espectador en todo momento y consigue llamar la atención sobre los detalles más nimios sin olvidar la historia de fondo.

Todo transcurre durante la vida de Kinsey desde que era un niño y sin embargo no tienes la impresión de que sea una película biográfica porque el tema de fondo es lo suficientemente interesante.

Recomiendo sinceramente ver esta película y rescatarla de los fondos descargables (porque no se si a estas alturas estará en las videotecas) para conocer un poco más a uno de tantos científicos olvidados por la Historia. 

17 diciembre, 2011

10 COSAS QUE NO SABÍAS SOBRE LOS ORGASMOS

El 16 de Octubre del presente año hice una entrada sobre Sexo, Hormonas y Comportamiento que comenzaba con un relato erótico contado desde el punto de vista de la fisiología. He pensado que es un buen comienzo para esta entrada sobre las 10 cosas que no sabías sobre los orgasmos.

Esta entrada esta basada en la conferencia de la Dra. Mary Roach en TED en febrero de 2009. Podéis ver el vídeo de la conferencia aquí (Os recomiendo el minuto 11 y 20 segundos). Creo sinceramente que es una de las conferencias más divertidas y entretenidas que he visto en mi vida. 


Comencemos.

1-      El orgasmo es una cuestión del sistema nervioso
El orgasmo es un reflejo del sistema nervioso autónomo o vegetativo,  que es la parte del sistema nervioso que se encarga de los procesos sobre los que no tenemos un control consciente como la digestión, el ritmo cardíaco o la excitación sexual.
Es un sistema involuntario y se activa principalmente por centros nervioso situados en la médula espinal, tallo cerebral e hipotálamo. También algunas porciones de la corteza cerebral como la corteza límbica, pueden transmitir impulsos a los centros inferiores y así, influir en el control autónomo.

El sistema nervioso autónomo se divide funcionalmente en Sistema simpático (que usa noradrenalina como neurotransmisor), Sistema parasimpático (formado por los ganglios aislados y usa la acetilcolina) y el sistema nervioso entérico (que controla directamente el sistema gastrointestinal).


El reflejo del orgasmo se puede disparar por una gama tremendamente amplia de estímulos. La más obvia, es la estimulación genital, CLAROOO, pero no es la única y de hecho esto conecta con el punto 2.

2-      No se necesitan genitales para tener orgasmos


Alfred Charles Kinsey entrevistó a una mujer que podía llegar al orgasmo si alguien le acariciaba la ceja.

Se ha demostrado que personas con daños en la médula espinal como paraplegias o cuadruplegias, con frecuencia desarrollan áreas con mucha sensibilidad justo encima del nivel de su herida (a nivel nervioso, justo encima del par nervioso medular que está afectado).
Hay en la literatura cosas tan raras como personas que tienen orgasmos de las rodillas o una mujer que tenía orgasmos al cepillarse los dientes. Desde luego cabe pensar que esta mujer tenía una higiene bucal formidable, pero lo desgraciado del caso es que pensaba que cuando le sucedía eso, estaba poseída por el diablo y solo se mantenía la higiene bucal con enjuagues, ¡que triste!.

Lo más increíble es una mujer, que formaba parte de un estudio que se hizo en la Universidad de Rutgers que tenía orgasmos con solo imaginarlos. Sé que ahora mismo todas las mujeres se están muriendo de envidia.

3-      Los muertos también tienen orgasmos


La sede principal donde tienen lugar los orgasmos a lo largo de la médula espinal es en los llamados nervios sacros. Si uno estimula de forma adecuada con un electrodo esos nervios, se podría conseguir un orgasmo sin excitación previa.

Lo fascinante de esto, es que también es cierto para las personas muertas. Cuerpos que están legalmente muertos, pero se mantienen con máquinas y bien oxigenados, para practicar un transplante por ejemplo, si son estimulados en los sacros de una forma precisa, se puede observar que en el cerebro se activan las zonas involucradas en el orgasmo y la excitación sexual. Es lo que se denomina el REFLEJO DE LÁZARO que puede hacerse con otro tipo de estímulos también. Para el muerto no es divertido, pero no deja de ser curioso.

4-      Los orgasmos pueden causar mal aliento


Según el autor de un manual matrimonial de los años 30, Theodoor Van de Velde, se puede detectar en el aliento de una mujer un ligero olor a semen una hora después de tener relaciones sexuales. No tienen porqué ser orales.

Bueno lo de este hombre es verdaderamente peculiar, era algo así como un Gurú del semen. Escribió el libro “Matrimonio Ideal” en el que decía poder diferenciar entre el semen de un hombre joven y el de un hombre maduro, solo con el olor. Para el primero describía un aroma fresco y vigorizante mientras que para el hombre maduro describe (y cito textualmente) “Extraordinariamente como el de las flores de la castaña española, en ocasiones fresco y floral y en otras un tanto en extremo acre”

5-      El orgasmo puede curar el hipo


Existe un artículo en el que se describe la prescripción de orgasmos, y no solo de sexo, para curar el hipo tras el caso de un hombre que, con un agudo e incurable ataque de hipo, solo consiguió librarse de el fornicando con su mujer.
El hombre se lo dijo a su médico y este publico un reporte del caso en una revista médica canadiense bajo el título “Las relaciones sexuales como un tratamiento potencial para el hipo intratable”.

Se de más de uno que quiere descargarse el artículo para simular tener hipo cualquier noche de farras, pero por desgracia no lo he conseguido.

6-      El orgasmo está indicado para facilitar la fecundidad femenina
A principios del siglo XX, un buen número de ginecólogos pensaban que cuando una mujer tenía un orgasmo, las contracciones servían para succionar el semen hacia el cuello del útero para mandarlo rápidamente al óvulo y por tanto, aumentando así la probabilidad de concebir. A esta teoría se le llamó teoría de “Upsuck” o “Pro-succión”.

Ya en la época de Hipócrates, los médicos pensaban que el orgasmo femenino no solo era recomendable sino totalmente imprescindible para que la mujer concibiese y por tanto se les aconsejaba a los hombres que se esmeraran en conseguir el orgasmo en sus compañeras.

El ginecólogo y la trabajadora social Masters y Johnson eran escépticos respecto a la teoría del Upsuck, vamos, que no se la tragaban, y decidieron llegar al fondo del asunto. Llevaron a 5 mujeres a su laboratorio y las equiparon con cápsulas cervicales que contenían semen artificial y cuya receta, entre otras cosas, tenían una sustancia radio opaca de forma que por rayos X se podría seguir el recorrido del semen a través de la vagina de la mujer en cuestión.

En el estudio, digamos que la mujer se sentaba en el dispositivo de rayos X, encima de su cápsula cervical con semen artificial y se empezaba a masturbar desinhibidamente mientras el Sr. Masters y la Sra. Johnson observaban atentamente. Al parecer no encontraron evidencias de tal por-succión en ninguno de los casos.
Se lo que pensáis, ¿Cómo se fabrica el semen artificial? Pues hay varias formas, con agua y harina o con agua y fécula de maíz hasta conseguir la textura deseada.

TENGO GRANDES NOTICIAS PARA LOS HOMBRES. Según el sexólogo británico Roy Levin, el hombre tiene una escusa evolutiva perfecta para masturbarse a menudo.

Como muchos sabréis, el hombre produce constantemente esperma de modo que en cualquier momento está disponible para fecundar. Pero pasados unos días de que el semen se acumula en los testículos y no es expulsado, el esperma empieza a ser de peor calidad y comienza a desarrollar anormalidades que hacen que no sea apto para llegar de forma adecuada al óvulo. Esta podría ser la explicación evolutiva para que los hombres se masturben a menudo, renovando su población de espermatozoides y estando listos con un semen de calidad para cuando se requiera.

7-      Los criadores de cerdos también lo hacen


Existen evidencias considerables de Upsuck en el reino animal, en los cerdos, por ejemplo.
En Dinamarca, el comité Nacional Danés de Producción Porcina, encontró que si se estimula de forma activa a la cerda mientras se le insemina artificialmente, se ve un incremento del 6% en la tasa de la camada, es decir, que tienen mas marranillos si le tanteas un poco a la marrana antes de inseminarla.
Con este descubrimiento, hicieron un plan en 5 pasos, que les dieron a los granjeros en forma de pósters para que los colgaran en sus granjas y que acompañaban de un DVD explicativo. SI, ES LITERALMENTE, UN MANUAL DE INSTRUCCIONES PARA EXCITAR SEXUALMENTE A UNA MARRANA. Es hora de ver el minuto 11:20 de este vídeo.

8-      Las hembras animales se divierten más de lo que piensan


En el vídeo habréis visto que al principio el ganadero le da con el puño por detrás a la cerdita, y es que las cerdas tienen también clítoris y se excitan cuando se les estimula (no se les nota mucho en la cara porque no gesticulan, pero si que les gusta).
De hecho ha salido al mercado un consolador para estos animales que va acoplado a la bolsa de esperma para la inseminación artificial. 
ATENCIÓN: Se parece mucho a un consolador para humanos, pero es algo más grande, no se vayan a confundir. 

9-      Estudiar orgasmos humanos en el laboratorio no es nada fácil
En los 50´s, Masters y Johnson volvieron a la carga y decidieron descifrar todo el ciclo de la respuesta sexual humana desde la excitación y a lo largo del camino hasta el orgasmo en hombre y mujeres.
Pues bien, en las mujeres muchas de estas cosas pasan en el interior y a pesar de la dificultad esto no paró a Masters y Johnson que desarrollaron una máquina de coito artificial que prácticamente era un pene con una cámara montado en un motor artificial. Lo siento chic@s, la destruyeron al terminar el estudio. 

10-      Los orgasmos son muy divertidos
Alfred Kinsey, el que entrevisto a la mujer orgásmica cejil, decidió calcular la distancia promedio que viajaba el semen eyaculado. Este hombre tampoco se creía mucho la teoría del Upsuck pero tampoco que fuera la fuerza eyaculadora la responsable de una mayor fertilidad.
Se basaba para hacer este estudio en una teoría de los años 40 que decía que la longitud a la que era enviado el semen en una eyaculación era un factor de fertilidad. Para demostrar que esta teoría no era válida se puso a trabajar. Reunió en su laboratorio a 300 hombres, una cinta métrica y una cámara de video. Pobre becarios.

Kinsey encontró que en tres cuartas partes de los hombre, el semen simplemente escurría sin hacer recorrido alguno. No se trataba de un chorro ni era expulsado con gran fuerza. No obstante hubo uno que obtuvo el record de lanzar su semen a nada menos que 2.5 metros. Este lanzador nato vivió en el anonimato toda su vida y no se menciona su nombre en los artículos de Kinsey, pero fijo que se dopaba.

En el artículo hay una frase, supongo que del material y métodos, que dice “Se colocaron 2 sábanas para proteger los tapetes orientales”.

Sin embargo la mejor frase de las publicaciones de Kinsey es la siguiente. “Migas de queso esparcidas frente a una pareja de ratas copulando, distraerán a la hembra, pero no al macho”

Bueno, espero sinceramente que os haya gustado y divertido tanto como a mi al escribirlo. Un abrazo y como siempre, espero vuestros comentarios, preguntas, sugerencias, cuestiones, quejas y demás verborrea asociada. 

11 diciembre, 2011

El curioso funcionamiento del cerebro III

¿A qué huele este color?


¿A qué sabe la música de Mozart?


¿Qué color tiene un número negro?


¿Cómo es el tacto del olor a rosas?
¿Qué escuchas cuando ves un color?
¿A qué sabe que te toquen la espalda?
¿Te huele bien un círculo perfecto?


Seguro que la respuesta de muchos de vosotros ha sido… ¿oler un color?, ¿saborear la música? Pero que dice este chico, ya se le ha ido la olla del todo. Sin embargo estoy seguro de que más de un lector sabe perfectamente a lo que me refiero. Sois los llamados sinestésicos. Y no es que se hayan puesto hasta el culo de LSD ni mescalina ni hongos tropicales. Simplemente se trata de personas que son capaces de oír colores, ver sonidos y percibir sensaciones determinadas al tocar un objeto con una textura determinada. No es que lo asocien o tengan la sensación de sentirlo, sino que lo sienten realmente.

Tenemos en la Sinestesia otra prueba de que nuestro cerebro a veces no funciona lo bien que solemos pensar que funciona. No tiene sentido alguno que tengamos la capacidad de escuchar colores, no es ventajoso evolutivamente ni deja de serlo, pero el caso es que existe y hay algunas personas que son realmente excéntricas en cuanto a su sinestesia.

Parece ser que la sinestesia se debe a una activación cruzada de áreas adyacentes del cerebro que procesan diferentes informaciones sensoriales. Este cruce podría explicarse por un fallo en la conexión de los nervios entre las distintas áreas cuando el cerebro se desarrolla en el interior del útero. Lo curioso de todo esto es que la sinestesia puede ocurrir y de hecho ocurre incluso cuando uno de los sentidos está dañado. Por ejemplo, una persona que puede ver colores cuando oye palabras puede seguir percibiendo estos colores aunque pierda la visión durante la vida. A este fenómeno se le bautizó con el nombre de “Colores marcianos” en honor a un sinestésico que nació parcialmente daltónico pero decía ver colores alienígenas, que era incapaz de ver en el sentido habitual del término y que en realidad percibía debido a su sinestesia. (Como no, este tipo era norteamericano, porque no se si sabéis que hay un acuerdo internacional e interplanetario por el cual si los alienígenas alguna vez visitan la tierra, lo harán primero en EEUU y ya luego se irán para otros sitios).

Fue en 1812 cuando se describió por primera vez y de forma formal la sinestesia por el Dr. G. T. L. Sachs. Describió que este fenómeno se da más entre las mujeres que entre los hombres y con mayor asiduidad en los autistas, depresivos y epilépticos. (Supongo que también entre los drogadictos, pero como ya he dicho, ese es otro tema).

Y vosotros diréis…-Bueno, ¿y a cuanta gente le pasa eso?- Pues nada más y nada menos que a 1 de cada 100 personas entre las que lo más común es que vean colores cuando oyen o ven letras y números. Sin embargo, la mayoría de vosotros jamás ha tenido estas sensaciones, o al menos eso cree. Casi el 90% de los sinestésicos, no saben que lo son porque están tan acostumbrados a esos efectos, que no les prestan atención.

¿Se imaginan ir a un concierto de Beethoven y ver un magnífico espectáculo de colores y sabores? Parece ser que los sinestésicos suelen tener especial gusto por el arte y las cosas creativas y una capacidad memorística mayor a la media. Aunque no es una condición común a todos los sinestésicos, lo siento.

Música y Sinestesia
Resulta particular el caso del compositor ruso Alexander Scriabin, cuya habilidad sinestésica influyó decisivamente en su obra.
Asociación de Scriabin entre notas y colores.
Su principal virtud fue asociar tonalidades con colores determinados. Su sistema de colores, a diferencia de la mayoría de las experiencias sintestésicas, se ordena según el círculo de quintas, basado en el sistema que Sir Isaac Newton describe en su libro Opticks. Nótese que Scriabin, según sus estudios teóricos, no reconocía diferencias entre una tonalidad mayor y otra menor con el mismo nombre (por ejemplo: Do Mayor y Do Menor). Muchos de los trabajos de Scriabin en esta materia están influenciados por doctrinas teosóficas.
Círculo de quintas cambiando gradualmente de color.
En su autobiografía Recuerdos, Sergei Rachmaninoff incluyó una conversación que había tenido con Scriabin y Rimsky-Korsakov (quien también poseía la condición) acerca de la habilidad sinestésica de Scriabin. Rachmaninoff se sorprendió al darse cuenta de que ambos asociaban de manera muy similar notas y colores. Rachmaninoff se mostró escéptico, señalando que Scriabin asociaba el Mi bemol con el color púrpura, mientras que Rimsky-Korsakov lo hacía con el azul. Sin embargo, Rimsky-Korsakov le hizo notar que un pasaje de la opera de Rachmaninoff "El miserable Caballero" sustentaba su asociación: la escena en la que el viejo barón abre un baúl con un tesoro lleno de oro y joyas brillando estaba escrita en Re, es decir, en amarillo oro. Scriabin escribió a Rachmaninoff diciéndole que "su intuición ha seguido inconscientemente las leyes que su razón ha negado".
Otros compositores han dejado también constancia de percepciones sinestésicas. Mozart, por ejemplo, afirmó que percibía la tonalidad de "Fa" (F) en color amarillo.

Sinestesia y Vocabulario
Por último os traigo algo curioso. Desde hace mucho tiempo se pensó que el nombre que se le ponía a los objetos era totalmente arbitrario y que daría igual llamar kiwi a un plátano y plátano a un kiwi.  Pues bien, parece ser que no.






En un experimento psicológico ideado por Wolfgang Köhler, se pide al sujeto que diga cuál de estas figuras se llama Kiki y cuál Booba. Del 95% al 98% de la gente le asigna el nombre Kiki a la figura angular naranja y Booba a la figura redondeada violeta.

Se piensa que esto tiene implicaciones en el desarrollo del lenguaje; es decir, que el mecanismo de poner nombres a los objetos no es totalmente arbitrario. Otra explicación sería que la forma redondeada suele recibir el nombre de Booba porque los labios forman una figura redondeada para producir el sonido. En cambio, los labios forman una figura más angulosa al pronunciar Kiki. Además, el sonido de las K es más forzado que el de las B.
Por otra parte, en el alfabeto latino, las letras B, o y a tienen una forma más redondeada que K e i y varios investigadores cuestionan la validez del experimento, ya que la mayoría de entrevistados se ven naturalmente condicionados por su conocimiento previo de la grafía de dicho alfabeto.

06 diciembre, 2011

Transgénicos ....y nada más

En la anterior entrada ya adelanté que hablaría sobre el porqué de que los científicos queramos meter genes de un organismo en otro. Pensaba dejar pasar un tiempo y hablar sobre otras cosas antes pero he visto una cosa en televisión que ha acelerado la necesidad de explicar estas cosas.


El video en cuestión que alegremente se difunde en Antena 3 Televisión es el siguiente



Por supuesto es una iniciativa en colaboración con Greenpeace, el mayor demagogo sobre transgénicos del mundo y de la historia.
El título de esta entrada no está puesto al azar, lo que saben en este video sobre los transgénicos y lo que transmiten al público es básicamente el nombre de transgénico y nada más. Expliquemos primeramente que es un transgénico y desmintamos las soberanas TONTERÍAS que se dicen sobre ellos.

TRANSGÉNESIS
Un organismo transgénico es aquel  que ha sido modificado genéticamente gracias a la tecnología que ofrece la Ingeniería genética. Para que el organismo se considere transgénico no basta con modificarlo genéticamente, sino que se le debe de introducir uno o varios genes procedentes de otra especie. Esto se hace para conseguir que el organismo transgénico en cuestión presente algunas características diferentes y beneficiosas que le aportan el nuevo gen.  Pongamos un ejemplo.

Las plagas de taladros (insecto xilófago que se come la caña del maíz por ejemplo) provocan pérdidas millonarias en los cultivos de Maíz de hasta el 30% de la producción anual. Se sabe de la existencia de una proteína (Cry) procedente de una bacteria (Bacillus thuringiensis) que es capaz de matar las plagas de taladro, pero producir esa proteína en grandes cantidades para aportarla como insecticida, es muy costoso y poco efectivo puesto que se fumiga por fuera pero el taladro está dentro de la planta. Por otra parte, esto es lo que se ha venido haciendo durante años y nadie tenía queja. Además existe el problema de que la lluvia lava el insecticida y lo incorpora al suelo.
La idea es simple, introducir el gen que codifica para la proteína Cry procedente de B. thuringiensis en el genoma de la planta de Maíz (desde ese momento, Maiz-Bt). De ese modo, cuando los taladros se alimentan de la planta, ingieren la proteína y se mueren. Evitamos el encarecimiento de producir la toxina, evitamos tener que fumigar, la proteína llega directa al taladro sin que pueda ser comida por otros organismos no diana y si llueve, mejor, así se riega.

La proteína es una simple proteína que no afecta en nada al resto de organismos que se la comen.
Un alimento transgénico, por tanto, es aquel alimento que consumimos procedente de un organismo transgénico, sin más.

Faltas a la verdad sobre los Transgénicos

Existe una serie de apelaciones y razones por las que los ecologistas y los llamados productores ecológicos rechazan los productos transgénicos. No voy a decir que estén equivocados en todo ni que los organismos transgénicos sean la solución para todo, pero si vamos a desmentir algunas faltas a la verdad sobre estas aseveraciones.
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              1.   Un cultivo transgénico transmite la transgénesis a otros cultivos cercanos –  Falso.
    
    Lo que se puede transmitir de unas especies de plantas a otras genéticamente hablando es básicamente NADA. Ahora bien, entre cultivos cercanos de la misma especie sí que se pueden transmitir el Polen. Ese polen es el equivalente al esperma en los mamíferos y por tanto transmite los genes del padre (la mitad de la información genética que la planta tiene en el núcleo, que al interactuar con la otra mitad materna, reconstituye todo el ADN del núcleo para formar las semillas de la siguiente generación). Esto lo saben los científicos y casi todo el mundo. Pero quizás no sepan que las plantas tienen ADN en otros orgánulos aparte del núcleo. Estos orgánulos con ADN son la Mitocondria y el Cloroplasto. Estos orgánulos y su ADN solo se transmiten por vía materna a la descendencia, es decir, no van por el polen y por tanto no pasan de una planta a otra. Siempre y cuando el Transgen se introduzca en el Cloroplasto, el Transgen no corre peligro de transmitirse a otras plantas más o menos cercanas.

       2.   Los alimentos transgénicos pueden provocar alergias – Puede ser, pero no más ni menos que cualquier otro compuesto químico del universo químico en el que vivimos. 

     Hay personas que son alérgicas al cacahuete, a la leche, al polen, a los antibióticos, etc. Todos ellos considerados naturales y hechos de sustancias químicas. Teóricamente podríamos ser alérgicos a casi cualquier cosa, a cualquier sustancia química. Los alimentos transgénicos, SORPRESA, están hechos de química, igual que el resto del universo.

         3. Los alimentos transgénicos provocan resistencia a antibióticos – Falso.

Es cierto que durante las investigaciones con organismos transgénicos, para  distinguir los organismos que son transgénicos de los que no, se han empleado genes de resistencia a antibióticos, pero esos genes de resistencia se han ido cambiando por otros genes denominados delatores o marcadores metabólicos. En cualquier caso, y aunque se siguieran utilizando, cuando el producto pasa al cultivo para consumo, se le quitan esos genes de resistencia porque ya no son necesarios. Y aunque los conservaran una vez que el producto está destinado al consumo, lo único peligroso sería que la planta te transmitiera sus genes… y no conozco a mucha gente que se reproduzca con plantas y tenga medio plántulas medio niños, por muchos abrazos que les de la gente a los árboles.

   4.   Las plantas transgénicas no son ecológicas – Falso.

Según la definición de la propia agricultura ecológica: “La agricultura ecológica, o sus sinónimos orgánica o biológica, es un sistema para cultivar una explotación agrícola autónoma basada en la utilización óptima de los recursos naturales, sin emplear productos químicos de síntesis, logrando de esta forma obtener alimentos orgánicos a la vez que se conserva la fertilidad de la tierra y se respeta el medio ambiente. Todo ello de manera sostenible y equilibrada. Los principales objetivos de la agricultura orgánica son la obtención de alimentos saludables, de mayor calidad nutritiva, sin la presencia de sustancias de síntesis química  y obtenidos mediante procedimientos sustentables. Este tipo de agricultura es un sistema global de gestión de la producción, que incrementa y realza la salud de los agrosistemas, inclusive la diversidad biológica, los ciclos biológicos y la actividad biológica del suelo. Esto se consigue aplicando, siempre que sea posible, métodos agronómicos, biológicos y mecánicos, en contraposición a la utilización de materiales sintéticos para desempeñar cualquier función específica del sistema. Esta forma de producción, además de contemplar el aspecto ecológico, incluye en su filosofía el mejoramiento de las condiciones de vida de sus practicantes, de tal forma que su objetivo se apega a lograr la sustentabilidad integral del sistema de producción agrícola o sea, constituirse como un agrosistema social, ecológico y económicamente sustentable.”
Según esto, un cultivo transgénico puede o no ser ecológico, depende de cómo se utilice, exactamente igual que ocurre con los cultivos no transgénicos que pueden o no ser ecológicos. Con esto quiero decir que el hecho de que algo sea transgénico, no está reñido con que sea ecológico. De hecho, potencialmente los cultivos transgénicos pueden ser más ecológicos que los otros puesto que produce más, en menos espacio, con menos pérdidas, evitando las plagas sin tener que aplicar productos químicos de síntesis.

   5.  Los animales alimentados con productos transgénicos pueden ser peligrosos – Falso.

No hay ni un solo artículo científico fiable que demuestre esto, y os puedo asegurar que es lo más buscado en ciencia de todos los tiempos. No todos los científicos están a favor de los alimentos transgénicos y hay muchos grupos en el mundo que se han empeñado en buscar estos efectos nocivos de los transgénicos sobre animales  alimentados con ellos. Ninguno ha conseguido demostrar los supuestos efectos nocivos.

Cuando una cerdo se come un maíz Bt, se come una maíz saludable, que lleva proteínas (incluida la procedente de Bacillus thuringiensis) que degrada para producir su propia energía y metabolismo. Repito, aunque se han buscado, aún no se han demostrado efectos nocivos en el consumo de alimentos transgénicos tras los más de 20 años que se lleva utilizando esta tecnología.

Quiero decir que este tipo de alimentos pasa los controles más exhaustivos y rígidos que se pueda uno imaginar. Si los alimentos que comemos a diario, sin ser transgénicos, se sometieran solo a la mitad de exámenes y controles que los transgénicos, tendríamos los supermercados vacios porque casi ninguno los pasaría.

Dicho todo esto, os animo a ver la burrada de video que a diario pone Antena 3 Televisión y os animo a que comentéis y preguntéis lo que queráis. Es este un tema polémico, discutible y discutido donde los haya y estoy dispuesto, desde el conocimiento de la causa, a discutir todo lo que os apetezca.


01 diciembre, 2011

Tu bacteria no te entiende

-                 ¿Qué te pasa Pelagico?
-                  Pues nada en especial Mesangio, tuve un mal día en el laboratorio
-                   ¡Y eso! ¿Tu jefe te volvió a dar la lata?
-          ¡Que va! Esta vez me las traigo con mis cultivos. Mis genes no se expresan. Hago la transformación y todo va perfecto, incluso yo diría que me salen unas transformaciones maravillosas, sin apenas colonias azules en mi placa. Pero cuando voy a purificar mi proteína… No sale.
-          Bueno seguro que son falsos positivos en la transformación o tu protocolo de purificación de la proteína no está depurado, eso a veces pasa. Ve variando condiciones hasta ponerlo apunto.
-          Que va, seguro que no es nada de eso. Las PCRs me dan muy bien, súper-específicas y con unas bandas de la hostia. Y el método de purificación de la proteína está más que puesto a punto.
-          Tío no se que estas haciendo exactamente, pero te veo preocupado. No se, cuéntame algo más a ver si te puedo echar una mano.
-          Verás, quiero expresar en mis bacterias una proteína antioxidante de una planta. Hay una empresa que está interesada en producir esta proteína a gran escala y para purificarla desde la planta se hace muy costoso. De modo que nosotros intentamos expresarla en bacteria para reducir los costes de purificación.
-          Ya, ¿Y habéis hecho una buena adaptación de codones?
-          Hemmmmm… ¿Cómo?, ¿Qué es eso?
-          ¡¡¡Ya se lo que te pasa!!! TU BACTERIA NO TE ENTIENDE
-          Que ¿Qué?, pero si no lo les hablo a las bacterias…
-          Tu calla y escucha

En cierto modo, Pelágico puede tener muchos problemas. De hecho, me arriesgo a decir que está haciendo una tesis doctoral y aún le queda mucho por descubrir, pero hay ciertas cosas que debería saber y una de ellas es que no todos los organismos hablamos el mismo idioma. O mejor dicho, si hablamos el mismo idioma, pero no decimos todas las palabras con la misma frecuencia. Eso quiere decir que nuestra maquinaria metabólica y de lectura del ADN lee el mismo lenguaje, pero lo que para mi suele significar “A”, para una bacteria suele significar “B”.

Como todo el mundo sabe, el ADN es una cadena muy larga que contiene información. Esa información que contiene no es ni más ni menos que el libro de instrucciones que dicta como es cada organismo. 


Pues bien, ese libro de instrucciones resulta que se escribe con la combinación de tan solo 4 letras, y con eso debe codificar miles de proteínas con miles de funciones distintas, en diferentes tiempos, a diversos niveles y todo con una regulación exquisita (la prueba es que no somos masas deformes de células sin más misión en la vida que sobrevivir…bueno…. Digamos que no somos deformes). Para ello se requiere un lenguaje o código que en este caso se denomina el Código genético.

Las 4 letras famosas son la A “Adenina” que ES complementaria de la T “Timina” y la G “Guanina” que es complementaria de la C “Citosina”. Con estas 4 letras tenemos que escribir un código tal que, seamos capaces de codificar para los 20 aminoácidos que componen nuestras proteínas. Si el código fuese de una letra, no sería válido porque la A sería igual al aminoácido Aspártico, la T al aminoácido Triptófano, la G sería igual a Glicina y la C sería Cisteína… ¿y los 16 aminoácidos restantes?

Bueno cabe entonces la posibilidad de hablar de un código escrito con dos letras. Las combinaciones que tendríamos serían entonces:
AA, AT, AC, AG, TT, TA, TC, TG, GG, GA, GC, GT, CC, CT, CA y CG, muy bien, ya tenemos un total de 16 combinaciones, aún así se nos quedan 4 aminoácidos desconsolados sin correspondencia a nuestro código.
De modo que efectivamente nos vamos a un código de 3 letras. Aquí si estamos hablando de una combinatoria abundante. 3 lugares a ocupar por 4 nucleótidos disponibles. La cuenta sería 4x4x4=64 combinaciones diferentes y a cada combinación la llamaremos Codón. Genial.


Pero…tenemos un problema. Si solo tenemos 20 aminoácidos, y 64 combinaciones para codificarlos, algunos aminoácidos, sino la mayoría, estarán codificados por varias combinaciones o codones. En efecto así es y por ejemplo el aminoácido Arginina, está codificado por CGU, CGC, CGA, CGG, AGA y AGG.

A este código debemos añadir una palabra que indique que el código debe ser empezado a leer. Algo así como una mayúscula al principio del texto, pero esto no nos quita combinatoria puesto que nuestra primera letra ya codifica un aminoácido que es siempre la Metionina. Lo que si debemos es indicar cuando dejar de leer, porque sino tendríamos proteínas tremendamente largas sin función alguna. A esto se le denomina Codón de Stop, y son 3. UAA, UGA y UAG. Debemos añadir además un par de aminoácidos que, aunque son raros, existen y se dan en algunos organismos y son la Selenocisteina que aparece en eucariotas y procariotas y la Pirrolisina que aparece en Arqueas (Arqueobacterias).

Dicho esto, el esquema de código genético quedaría como en el siguiente cuadro donde se pone las iniciales de 3 letras de cada aminoácido los 3 nucleótidos que lo codifican a continuación. En azul el codón de inicio Metionina y en rojo los codones de Stop.

En la imagen aparecen la letra U porque se refiere a la codificación en ARN donde el nucleótido T se cambia por U “Uracilo”

Con tal cacao de combinaciones, nuestras proteínas traductoras de ADN a proteína no se equivocan y cada vez que leen AUG ellas saben que se refiere a Metionina. En este sentido no hay error. Lo curioso de este código es que en ciertos organismos, es más común encontrar unas combinaciones que otras, es decir, hay más abundancia de unos codones que de otros. Además la abundancia de aminoácidos no es la misma. Por ejemplo, CCC es una combinación que está prácticamente ausente en los genes de las bacterias.

Esto no dejaría de ser simplemente una curiosidad biológica si dejásemos trabajar en paz a los genes y las maquinarias de los organismos, pero claro, la ingeniería genética requiere de expresar genes de unos organismo en otros. Por ejemplo, la hormona del crecimiento que se inyecta a las personas que lo necesitan, antiguamente se extraía de la médula ósea de un cadáver. En la actualidad, lo que se ha hecho es expresar el gen de la hormona del crecimiento en una bacteria y esta bacteria la produce por kilos cada vez que la necesitemos para inyectarla a una persona.

En ese sentido si debemos tener en cuenta el fenómeno conocido como “Codon Bias”. Cuando la traducción a proteína es ineficientes de un gen en un sistema heterólogo (por ejemplo, de un mamífero en células de bacterias) debido a que el gen contiene codones sinónimos que codifican aminoácidos poco abundantes en el sistema celular en que se ha de traducir. Los codones sinónimos no se utilizan con igual frecuencia en todas las bacterias.

Por eso, para poder expresar una proteína de mamífero en una bacteria, o una de bacteria en una planta o las combinaciones que se nos ocurran, debemos hacer lo que se denomina un proceso de adaptación codónica, que como bien dice arriba Mesangio, debemos tener muy en cuenta. Esto no es más que modificar nuestro gen a expresar en un sistema heterólogo de forma que tenga los codones que más habitualmente se dan en el organismo en el que queremos expresar nuestra proteína.